sábado, 1 de septiembre de 2007

Ver

Ver a una mujer, por la calle, con un cierto retraso mental (y un problema para caminar), contenta con la ilusión de que quizás consigue un trabajo de mesera y sabiendo que iba a tener que viajar de Buenos Aires a Paraguay seguido para ver a la madre y no-sé-cuanto, me dio ganas de llorar.

Es casi increíble que una persona como yo (normal, sin más problemas económicos, psicológicos, emocionales, afectivos, etc.) que la media se digne a quejarse habiendo gente que, estando en total desventaja, se anima a ilusionarse. Es casi inmoral que una persona que tuvo que luchar más en la vida se anime a ilusionarse y que una no se atreva a entregarse a la esperanza y opte por el pesimismo cotidiano y rutinario.

Decididamente algo está mal, por lo menos en mí.

Gracias.

miércoles, 8 de agosto de 2007

Estoy en contra

A veces estoy en contra sólo por deporte (o costumbre o hábito, vaya uno a saber). Otras no. Particularmente, hoy creo que es mitad y mitad.

Estoy en contra de esta cultura pro-sexo, pro-droga que cree que inventó todo eso, como si la gente no cogiera y se drogara desde siempre. Estoy en contra de creer que esas cosas me van a solucionar la vida, y no por vieja, ni amargada, más bien por decepción, porque haberlas probado no me solucionó nada, ni me hizo brillar, ni sentir mejor persona, o más grosa, o más contenta. Bueno o malo, lindo o feo, lo que fuere, no son cosas por las que valga la pena hacer una religión como la que se practica hoy en día: es peor ser abstemio que nazi.

Estoy en contra porque cosas como esa (hablo siempre de esta "religión" que tenemos) nos/me confunden, porque hacen creer que ningún problema es lo suficientemente grave si podemos fumarnos un porro o coger un rato después (porque, al fin de cuenta, nos sentimos bien). Sí, claro que me gusta sentirme bien (de hecho, excepto por los últimos días soy una persona alegre, aunque hoy, particularmente, estoy muy malhumorada), pero sentirme bien por dos horas y media no es negocio. Me gusta sentirme bien por la mayor cantidad de tiempo posible y, si para eso tengo que trabajar por tener una vida que me haga sentir bien, es lógico que quiera trabajar. Claro, cualquier diría: entonces viví cogiéndo y drogándote, sólo que no creo que me haga sentir muy bien vivir así. Incluso si lo fuera, y si no me cansara de solo hacer el amor (o no) y drogarme, insisto que hay cosas que me gustan más.

Si me preguntaran a mí (no que nadie nunca lo haya hecho), los grandes placeres del hombre moderno son "comer, reir y dormir", y, por encima de los tres reir (ni les digo reirse durante una comida o en la cama con alguien, ah!! para eso sí vale la pena el sexo!).

No creo en esta cultura del "fast mood", donde los cambios de ánimo llegan más rápido que los McCombos , y son causados por sustancias más toxicas que esas hamburguesas que predican tener carne. Es una cultura que no tiene escencio: como el café descafeinado, las milanesas de soja, la leche deslactosada, y el edulcorante. Si algo de eso tiene sentido para ustedes, díganmelo, explíquenmelo! Nos olvidamos que el azúcar es dulce, pero no da asco, y que el café nos mantiene despiertos, y que una milanesa con ensalada no es más ni menos que eso. No, no estoy en contra de la vida LIGHT, estoy en contra de la vida sin vida que existimos, como esas milanesas refritas que también venden en todas partes, cómo si tuvieran carne!! Por favor!

Estoy en contra de que me quieran hacer creer que con todo eso se puede vivir, de que hay una solución de 30 segundos para los problemas existenciales, de que no son necesarios años de práctica para poder mejorar. Y por Dios! Estoy en contra de mi madre, pero eso es asunto aparte.

miércoles, 25 de julio de 2007

Caída del catre

Últimamente siento que me quedé dormida en algún momento y de golpe me desperté y ya no vivía en el mundo donde se suponía que vivía. Parecido al pibe de Futurama, pero distinto. Porque a mí no me pasaron mil años encima, y no me cambió todo, solo las cosas más tontas y básicas, son como si ya no fueran.

Las nenas ya no juegan con muñecos (ni hablar de las jugueterías, locales de "antaño"), los nenes se creen que "se las saben todas" y ni hablar del vocabulario que yo, teniendo 20 años míseros, me siento vieja ya por no entender modismos de un español ya sin límite (llevado al extremo por estos alternos que se les ocurre que SH en español tienen el mismo sonido que LL y que la K, la C y la Q son la misma letra). Ahora todos quieren aprender algún baile (ya sea salsa, ya sea árabe), las mujeres creen que esas remeras sueltas que no marcan nada (ni lo bueno ni lo malo) les queda bien y los hombres creen (aún más que las mujeres) que usar anteojos oscuros en lugares cerrados o de noche es "COOL".

Además de todo, claro, la continua contradicción: quedaron los anglicanismos yankis de los '90 (cuando todos queríamos ser Estados Unidos) pero odiamos a Bush, tenemos cafe descafeínado y Coca Light (pero si de contradicciones hablamos, la mayor soy yo que quiero hacer dieta y acabo de comerme un arrollado de dulce de leche de importante tamaño!).

Ahora con mi amigo queremos hacer una revista para resaltar el kitsch de nuestra época (nada que ver con ese kitsch extraño del que habla Kundera). No sé si será que me quedé en los '90 (según otro amigo fueron mejores que los 2000). Pero a eso no iba el post.

Lo que yo quiero decir es que me desperté y los valores morales, estéticos, las etapas, las convenciones, nada se había quedado donde estaba. Claro, mi primera pregunta es si no me habré movido yo! Logicamente eso es verdad, pero en parte. En parte sí me moví, en parte sí conocí y me di cuenta que las cosas nunca habían sido lo que yo pensaba que eran, no sé que son ahora, sólo sé que no son como eran (otro cambio sólo ahora ya no usa más tilde, nunca).

En fin, el mundo cambia y yo no. Yo sólo me doy cuenta que no sólo cambió menos de lo que yo pensaba sino que yo nunca había visto el mundo. Y qué me dice que ahora sí lo veo? Nada. De hecho, creo que no lo veo, sino entendería algo de lo que hay, y yo no sé que veo cuando miro al mundo.

lunes, 16 de julio de 2007

Bellas Artes

Yo pensé mucho tiempo, por qué se les decía "Bellas Artes" a las, justamente "Bellas Artes". Digo, no tenía sentido, por qué hay artes que no son bellas? Cómo se le dice a un cuadro que pertenece al Feísmo? Siempre me referí (para mis adentros) como "Altas Artes" a las que normalmente se les llama "Bellas Artes", más allá de que encuentre elitista y controversial mi término (razón por la cual lo uso solo para mis adentros hasta recién).

De todas formas, creo que entendí porque se les dice "Bellas Artes" a mis llamadas "Altas Artes". Por un lado quiero dejar en claro que no toda música entra en Bellas Artes, así como no toda pintura, ni fotografía, ni demás, entra en la categría (por lo menos no para mí). De hecho, pienso que puede ser una excelente pieza artística, y no entrar dentro de la categría (y a eso es a lo que me quiero dedicar yo).

Ayer fui al teatro y entendí por qué Bellas Artes. La obra (o casualidad) en cuestión es Doña Francisquita, una ópera española (o zarzuela como me enseñó mi abuelo). Resulta que a mí, por algún motivo extraño, me gusta la ópera (muchísimo, aunque no entienda ni J de música) y es, dentro de la música, un género que yo colocaría dentro de Bellas Artes, por ejemplo.

Fui sin muchas expectativas, un tanto de malhumor, sin ganas. De hecho creo que empezó siendo una obra floja (que mejoró acto a acto, diré al pasar) y terminé emocionadísima, exitadísima, maravillada, alegre, entonces entendí (aunque realmente había entendido el el climax emotivo de la obra). Entonces entendí que las Bellas Artes no fueron llamadas así por ser bellas en sí misma (o, por lo menos, ahí creo yo que la RAE se equivoca). Las Bellas Artes son bellas porque embellecen el alma, no por darnos sentimientos gratos necesariamente, sino por hacernos sentir (cosas que de otras formas no sé si podríamos, o por lo menos, yo no podría). Nos estremecen, eso es. Ya sea por hermosas, por feas, por chocantes, por lo que fuere, nos estremecen y por eso se las llamó Bellas Artes.

domingo, 8 de julio de 2007

Yo

Yo. Claro, excepto una (no sé si tan pequeña) minoría, la mayoría de la gente se autodenomina "yo". "Yo quiero ir", "yo tengo", "ella y yo", "yo me compré", "yo te puedo ayudar", blah. Creo que ya son más que suficientes los ejemplos.

Claro, sí, tenemos un nombr único (o relativamente único), en mi caso Isabel Crosta (más o menos sería), en su caso, ustedes sabrán. Pero, también es el caso (y creo que acá la mayoría opinarán como yo) que nosotros no somos nuestro nombre. Digamos: yo soy Isabel pero soy mucho más que eso, eso es sólo una parte de nosotros (una parte "de otro", cito), porque alguien más nos lo puso, no lo elegimos (e incluso, de haberlo elegido, solo reflejaría una parte de lo que somos). Yo, en mi caso, soy mucho más que Isabel, la hija de mis padres (que eligieron este nombre para mí, además de otro par de cosas). Soy también hermana, amiga, estudiante, amante, lectora, oyente, humana, ser vivo, mentirosa, honesta (y acá cito a Meredith Brook "I'm a bitch, I'm a lover, I'm a sinner, I'm a saint"). No me considero la excepción, no somos todos tantas cosas como esas? Opuestas, o no, pero demasiadas.

Es entonces que yo quiero revalidar el pronombre personal. Yo. Ego. No creo que haya sido la primer palabra inventada, dudo, de hecho, supongo que la conciencia de uno mismo como un ser distinto y compuesto por millones de cosas (que tienen que ver o no, que son tangibles o no) debió haber llegado a la humanidad bastante después de haber creado el lenguaje. Quizás incluso se creo el "yo"y mucho después nos dimos cuenta que somos tantas cosas (y tan poco, pero eso es para otro post) que tan poco parecen relacionarse entre sí. De hecho, considero brillante no denominarnos con nuestro nombre, sino con la simpleza de "yo" y hacer así referencia a todo lo que creemos que somos, lo que sentimos que somos, lo que somos ahora y no seremos después (o quizás sí), lo que no somos ahora y seremos después.

viernes, 6 de julio de 2007

Autodefinicón sin definición

(por si alguien algún día me quiere conocer)

A mí, cuando me escuchan cantar, me comparan con quien peor cante de sus conocidos. No es que no pueda entonar, es que no puedo ni siquiera seguir el ritmo de la canción (eso me dicen, por lo menos). La verdad es que para mí yo canto zafable...

Y cuando voy caminando camino como cualquiera, antes miraba para abajo, se ve que de algún lado en algún momento gané algo de dignidad; ahora miro para arriba. Es mejor, saben? A la larga pesa menos el cuello, y se pueden ver más cosas. Claro que, la contra partida es que, cuando miro para arriba, me gusta ver a la gente que camina y eso, en nuestra cultura, está mal visto. Entonces me miran... cada uno con una cara en especial: algunos con una cara de bronca, otros con cara de 'qué te importa?!', otros con cara de 'vení que te doy'. Creo que nunca nadie me miró a mí con cara de 'qué tenés?/qué hacés?'. No sé por qué. Quizás tenga que presentar mi CV en lo de Rial y dedicarme a ser paparazzi... después de todo, eso es lo que hacen ellos, no?

En casa no soy de salir de mi cuarto, aunque a veces sí. Hoy, por ejemplo, estuve todo el día en frente de la PC (y ya no lo soporto más). Todo sea por querer aprobar las materias. Tomaré el té y me iré a la facultad después y alquilaré un DVD. Estoy ansiosa por saber si mi hermana querrá verlo conmigo. Ojalá que sí. Ojalá que no salga y se quede conmigo. Necesigo contacto humano...

lunes, 2 de julio de 2007

Opiniones

A veces tengo opinones que no se sostienen por ser yo la que las diga (y no porque en sí mismas no funcionan). Tengo, de hecho, ciertas posturas que hacen menos creíbles mi opiniones, tengo una historia de vida que quizás las hace menos sostenibles, y que quizás me hace menos real a mi (o menos persona).

Sin embargo, de todas mis opiniones sí tengo una que la llevo como una verdad. No me importa convencer a nadie de que es una verdad, pero si alguien discute conmigo y no comparte esa verdad, será muy difícil para mi entablar una amistad. Mi no-verdad (pero sí muy real para mí) es que no hay opiniones/ideas que sean más importante que los sentimientos. Digamos, que no moriría por una idea, ni siquiera me pelearía con alguien por una idea, puedo divertirme discutiendo una idea, pero no pondría jamás nada personal en ella.

Claro que tengo razones que me han llevado a pensar que una idea vale menos que un sentimiento (razones que no tiene asidero acá, porque yo no quiero convencerlos de que es así), pero sin duda es una de las posturas que más desautorizan cualquier otra idea que pueda tener yo. Lo peor de todo es que realmente siento que sea así... y no pondría en juego ninguna amistad por una idea, pero, por el otro lado, me es imposible entonces discutir con alguien que defiende las ideas tan fervienemente como a sus propios sentimientos (o, mejor dicho, más ferviente que a sus sentimiento) o, más aún, que convierte las ideas en sentimientos. Yo no puedo sentir las ideas, sólo puedo pensarlas. Quizás sea eso. De todas formas no me quejo, está bien. Tampoco es que tenga ideas tan grandiosas, sólo que, si alguna vez hablan conmigo, acuérdense que yo no me voy a matar por defender lo que opino, ni voy a tratar de convencerlos, pero no por eso piense que estoy diciendo un disparate o una locura. Quizás algo de razón tenga (en alguna de las cosas que diga), quizás no.